Bocetos

Antes de que una línea llegue al muro, nace en otro lugar: en un momento de calma, en un tren, sobre la mesa de la cocina, tarde en la noche, cuando la ciudad ya duerme. Para mí, los bocetos son como pequeñas chispas: ideas que aún no saben en qué se convertirán, pero que ya empiezan a brillar.

Cuando dibujo, el mundo a mi alrededor se desvanece. El fineliner raspa suavemente el papel, la música suena de fondo y, de repente, aparece una letra, luego otra, y después un flow. Algunos bocetos se quedan en estado puro, otros siguen creciendo, y otros desaparecen en una pila de cuadernos antiguos para reaparecer años después como cápsulas del tiempo.

Los bocetos son mi campo de entrenamiento, mi diario, mi laboratorio. Aquí pruebo lo que más tarde podría funcionar en el muro… o no. Aquí nacen formas que todavía pueden tambalearse, ideas que aún tropiezan y líneas que primero tienen que aprender hacia dónde quieren ir.

Los dibujos que encuentras aquí son exactamente eso: miradas a mi proceso. Sin filtros, honestas, a veces caóticas, a veces sorprendentemente claras. Muestran cómo un estilo crece, cambia y vuelve a encontrarse.